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La Filosofía Opi

Al entrar a Universo Opi, te recomendamos relajarte y escuchar con mente abierta, intentamos aprender a manejar lo que atormenta nuestra mente y nuestro espíritu.

Hola soy JL Palomera D´La Reé; Te platicaré de una forma positiva de pensar, llamada Filosofía Opi. La filosofía Opi principalmente pretende que definamos la esencia de la razón por la que sufrimos, concluyendo que sufrimos porque vivir, es como cualquier materia que nos cuesta mucho trabajo: un aprendizaje. Debemos, con base en la experiencia de lo que nos sucede y sucede a otros cada día, hallar las claves que nos darán las herramientas para ser mejores almas. Notaremos que al aprender, iremos dejando el sufrimiento causado por las lecciones y avanzaremos a los niveles superiores del Universo. Entonces… ¿qué es la filosofía Opi?

Antes de introducirte a la filosofía Opi, quiero dejar claro que ésta como cualquier otra filosofía, es solo una forma ver la vida, se conforma de opiniones no necesariamente nuevas, al contrario, recolectan el pensar de los más grandes filósofos que han intentado dejar un mensaje de paz y superación desde hace miles de años; pero como humanidad todavía no lo entendemos. Lo que es original en cada filosofía, es la forma en la que se expresa o se hace entender, pues los conceptos que dañan a los humanos, así como los que guían la moral y los principios del mundo, son universales y eternos, e inician con la creación de la humanidad misma. Los Opis, término corto para Opinionistas o personas que opinamos sin restricciones, pensamos que las primeras guías fueron dadas por seres superiores a determinados personajes especiales que las transmitieron cada uno en su tiempo al grupo de gente que tenían a mano. Cada generación fue adoptando los conceptos de acuerdo al “guía” que le tocó, así el mismo mensaje, pues es un mensaje único, se difumino y adaptó dependiendo la cultura y costumbres de las personas que en cada rincón del planeta lo recibían; así nacen las variadas religiones y doctrinas del mundo. También pensamos que esta “información privilegiada” se ha venido dando en diferentes períodos de la historia hasta nuestros días. Pero para entenderla hay que ser muy observadores pues a veces se nos da en una especie de código, que solo los más aptos, los de mente más abierta, podrán descifrar e informar al resto de la humanidad. Ningún ser humano podemos tener el mensaje completo, porque unos descifraran una parte, otros otra y solo en equipo la humanidad tendrá el mensaje completo. Por eso es vital nunca segregar ni discriminar a nadie. Es normal que haya muchas formas diferentes de analizar la vida, miles de maneras de pensar y aceptar o negar lo que nos rodea; porque el reto es precisamente saber respetarnos y adaptarnos, pero hasta ahora la humanidad no lo ha logrado, porque cada cabeza es un mundo, y pertenecemos a especies diferentes; o al menos así parece. Por lo que un paso adelante, es empezar por rodearnos de personas afines a nosotros, sabiendo que en el mundo podrían ser mayoría los no afines, pero comprendiéndolo y respetando el pensar de todos. Los seres humanos pensamos tan diferente unos de otros, que parece que venimos de diversos planetas, por lo que el primer paso, es encontrar a quienes son de nuestra especie, de nuestro planeta, es decir, quienes piensan similar a nosotros. Y esto ya se ha intentado, por eso existen tantos grupos y religiones, pero somos demasiado humanos, lo que provoca que cada grupo sienta que tiene la razón sobre el otro, se atacan y ofenden, se dividen por colores o banderas. La filosofía Opi actúa muy diferente: escuchando lo que todos tengan que decir sin segregar a nadie, y por el contrario, comprendiendo los diferentes puntos de vista y tratando de llegar a un intermedio que nos libere de la energía negativa. Para empezar tenemos que formar nuestra esfera de personas afines, pero con una regla muy importante: respetando siempre el pensar de todos.

Está comprobado que aquellos que no piensan como nosotros, muchas veces son quienes tienen la razón, y los equivocados somos nosotros. Olvidamos muy fácil que somos humanos y un sinónimo de humano es: imperfecto. Por eso estamos en esta escuela llamada Planeta Tierra, aquí solo hay humanos, o sea seres imperfectos. La posibilidad mínima de que estemos equivocados en cada decisión o acción que llevemos a cabo es de 50% ¡mínimo! Por eso, por muy seguros que nos sintamos respecto a cualquier cosa o acción propia o ajena, aún si nos consideramos muy conocedores o estudiados en el tema, debemos escuchar sin enojarnos nunca, menos haciendo o deseando el mal. Porque precisamente vencer el mal, propio o ajeno es el mayor reto para avanzar. Sólo así al morir, tendremos más opciones de habernos formado como mejores almas. La humanidad se ha enfocado siempre, pero más últimamente, en los logros materiales; los cuales son útiles mientras vivimos, pero hemos olvidado los logros eternos, los avances espirituales. Solo las almas que logran avanzar en ambos terrenos pueden decir que realmente aprovechan su tiempo en el mundo. Nuestros dos cuerpos trabajan en relevo. El físico nos mueve en el mundo, el espiritual, en el universo. El físico nos da lo que vemos, olemos, saboreamos, tocamos, oímos; el espiritual, lo que sentimos en el alma. Para lograr equilibrar nuestra dualidad con éxito, la filosofía Opi piensa que tenemos que hacer nuestros análisis desde fuera de toda religión o doctrina de manera única, y al contrario, combinarlas todas. La filosofía Opi descansa en principios como este:

 

“Se puede opinar de todo lo que hay en el mundo y el universo con libertad, estar o no de acuerdo y sacar conclusiones propias; para incluirlas en nuestra vida diaria con la finalidad de hacernos mejores personas por medio de lograr el autodominio, sabiendo integrarnos al resto de la humanidad, respetando el pensar de cada quien”

O este otro:

“Se puede hacer o intentar hacer cualquier cosa que nuestra alma desee, siempre que no resulte ninguna persona de buen espíritu dañada de manera intencional, y los mejores logros serán aquellos en los que, al tiempo que alcanzamos lo que buscamos, más gente se beneficie con ello, y nadie salga perjudicado”

La pregunta a continuación no es nada nueva, pero como sigue sin respuesta es totalmente válida: ¿alguna vez te has preguntado la razón de tu existencia? No la del mundo o la humanidad ¡tu existencia! Y por favor no me digas que es debido a un proceso natural de reproducción que se da en el mundo y bla bla bla. Es precisamente el simplismo con el que vemos la vida, una de las principales razones por las que nuestro avance es tan lento. ¿Has notado que el “progreso” humano tarda no decenas ni cientos de años sino miles de años? Esa es la triste realidad de lo lento que nuestra mente evoluciona. Las grandes transformaciones humanas, las realmente grandes, se han logrado tras la inversión de inmensas cantidades de tiempo, son miles de generaciones las que pasan antes de que podamos decir que hemos “evolucionado” en algún aspecto. Lo bueno es que nuestro cerebro esta tan acondicionado a ello, o tal vez programado así, que no lo notamos. Simplemente vivimos. Nacemos, crecemos, nos reproducimos, sufrimos o gozamos lo que tengamos que vivir… y nos morimos; ¡listo! y esto se repite generación tras generación, lo peor es que siempre al repetir, cometemos los mismos errores de la generación anterior. No vemos ni oímos, a consecuencia, no aprendemos ni evolucionamos a mayor velocidad. Nuestros logros son tan mínimos que no creo que sea más del 2 % la cantidad de personas que podemos decir han hecho algo que realmente benefició a la humanidad. No cuento por ejemplo a los inventores. Los inventos, tan solo son descubrimientos que nos facilitan la vida. Y eso si nos encanta. Nos fascina que todo sea fácil y odiamos lo difícil, lo que cuesta trabajo, tiempo, estudio.

Una máxima humana es: mientras más evite el esfuerzo y más beneficios obtenga, mejor. Pero es precisamente el esfuerzo lo que nos hace evolucionar, es solo que a los humanos nos gusta evolucionar gratis, por eso nuestra fascinación son los días libres de trabajo, que nos lleguen la cosas fácilmente, sobre todo el dinero. Pues el dinero es el elemento clave para obtener en este mundo todo lo material. Pero, ¿recuerdas que un gran error humano es olvidar lo espiritual? Esa es una riqueza que usualmente no buscamos, o no lo hacemos con el fervor de la riqueza material. Nos gusta tener contactos que nos coloquen en trabajos de prestigio, para ganar mucho dinero, y de paso ser admirados, otra de nuestras fascinaciones. Si nos recomiendan y ayudan, no nos esforzaremos en transitar el largo camino de búsqueda, esfuerzo, caídas, decepciones, frustraciones y experiencias que alguien sin contactos tiene que vivir, por eso disfrutamos también tanto los inventos. Con el auto no nos esforzamos en caminar. Con el avión no nos esforzaremos durante travesías de meses (con las aventuras que ello implica) para llegar a lejanas latitudes. Esto hace que el humano promedio “crea” que está evolucionando, pero realmente solo aprovecha más su tiempo de vida, lo cual es maravilloso. Ahora se recorre en un año de vida, el promedio de lo que en el pasado se recorría en 40 o 50 años de vida. Por cierto, esa era la duración promedio de un ser humano, 40 o 50 años, de ahí que la humanidad “crea” que como los avances médicos nos dan unos 20 o 30 años más, eso signifique que “hemos evolucionado”.

Pero los inventos y la ciencia solo nos dan comodidad y más tiempo de una vida que nunca sabremos cuánto va a durar. Y ¿para que queremos más tiempo? ¡ahí está la falla! La mayoría de las personas pensamos que estamos en el mundo para beneficiarnos, gozar, divertirnos, así que todo ese tiempo ganado lo queremos para “disfrutar la vida” quienes tienen mucho dinero, viajan, compran todo lo comparable, incluyendo a veces personas, y se dan el lujo de despilfarrar, total, el dinero sobra. La filosofía Opi invita a que el tiempo que invertimos en diversión y esparcimiento, lo balanceemos con tiempo para alimentar el alma, reflexionar sobre nuestra existencia; balancear materia y espíritu ¿lo has hecho?

No estamos diciendo que los hedonistas están totalmente equivocados, a todos nos gusta pasar un buen rato, tal vez solo estén un poco desbalanceados. La filosofía Opi asegura que siendo duales, cuerpo y alma, la mayoría solamente alimentamos uno de nuestros cuerpos: el físico, olvidándonos a veces por completo de nuestro igualmente importante cuerpo espiritual. Los “opinionistas”, (opis para sintetizar) pensamos que esperar que la vida se nos facilite es un error, pues lo que nos hace crecer son los retos, por eso, como no los buscamos y por el contrario los evitamos, la vida nos los impone. Así, no existe humano sin problemas. Tomemos lo bueno y aprovechemos los inventos, éstos nos ahorrarán tiempo que definitivamente necesitamos, pero no olvidemos que nuestras capacidades físicas y mentales, no deben dejarse “atrofiar”.

Esta bien usar el auto pero camina cada que puedas, lava tus dientes con tu cepillo eléctrico, pero al menos una vez al día hazlo manualmente solo por el gusto de usar tu mano y tu brazo. No demos por un hecho que solo porque una máquina o artefacto nos facilita la acción, nos olvidaremos de lo que hacíamos como humanidad, antes de que ése artefacto existiera. La memoria por ejemplo, se atrofia más con cada nueva maquina que todo nos recuerda. La clave está en balancear todo lo que hacemos en la vida. Igual que un buen equilibrista, en cada acción llevada a cabo y en cada pensamiento engendrado, no debemos cargarnos totalmente a la izquierda ni a la derecha, ahí radica el arte del buen vivir, y por supuesto, nuestra meta: el autodominio.

Todo en nuestra vida tiene su dualidad. Lo primero que se concluye con esto, es que si existen contrapartes, es para tener la posibilidad de balance, el equilibrio es vital para que nuestros resultados sean armónicos. No saber balancear o equilibrar nuestra vida, trae como resultado la discordia, la colisión, el enojo, la pugna. Sea entre personas, grupos de personas, ciudades, países, incluso podemos tener conflicto con nosotros mismos. Quién está desbalanceado en sus cuerpos se provoca depresión. A cada momento pelea nuestro “yo” bueno, con nuestro “yo” malo, nuestro yo ambicioso, con nuestro yo considerado. Y esa lucha es la más extrema; pues nos podemos igualmente auto aniquilar. Aristóteles decía: “Es más valiente quien conquista sus deseos que quien conquista a sus enemigos, pues la mayor victoria es aquella sobre uno mismo”

Y como él muchos pensadores, como Sócrates, Platón o Alejandro Magno pensaban igual. La histórica pugna entre nuestra dualidad es por demás conocida, las discusiones de nuestras consciencias buena y mala, el diablito y el angelito, por mucho que las caricaturicen, son tan reales como que respiras. Cada decisión tomada lleva implícito algo bueno y algo malo para ti y para alguien más. La filosofía Opi pretende ayudarnos a que nuestras acciones, siempre resulten en beneficio propio y de nuestro prójimo, e invita a que, si alguien bueno saldrá dañado en la operación, mejor la evitemos, pues el costo a la larga es mucho mayor.

La meta es ser mejor persona. Y solo es mejor quien no daña con intención. Este mensaje ha sido inculcado por los grandes líderes religiosos de todos los tiempos, el mayor marcó al mundo en antes y después; Cristo. Muchos trajeron el mensaje antes, muchos lo han seguido trayendo después, pero hay que ser energía directa de Dios y sin mancha para demostrarlo fehacientemente y dejar huella por encima de todos los habidos y por haber.

En este punto vale la pena aclarar que la filosofía Opi cree sin lugar a dudas en Dios como la energía máxima que todo lo crea y dirige, pero aparta su presencia, respetuosa y totalmente de las religiones, es decir, un opi cree en Dios, pero no necesariamente tiene religión, aunque se puede adaptar más a alguna en particular y profesarla respetando al resto. Toma lo que considera mejor de cada doctrina existente así como de cada líder de ellas. Pero también de cada pensador, filósofo, científico y de cada ser humano común, hombre, mujer, niño, joven o anciano, incluso analiza a los animales, plantas y su comportamiento, pues la filosofía Opi considera que cada ser vivo y cosa en el mundo trae consigo un mensaje. Algunos lo pueden decir, otros lo expresan con sus acciones y talentos. La filosofía Opi es absolutamente incluyente, nada ni nadie queda fuera, ninguna raza, ninguna forma de pensar o persona; sin importar su estado civil, económico, inclinación o preferencias, porque si deseas armar el rompecabezas de la humanidad, excluir una sola pieza lo deja inconcluso.

La Filosofía Opi no es resultado de una persona, sino de todas las que la aceptan y ayudan a formar; por lo que su evolución no tiene fin. Está basada en la experiencia humana, las grandes mentes, cualquier ser vivo, o cosa existente. Los conceptos iniciales de la filosofía Opi fueron extraídos del libro “La Esfera Mágica” Seres en busca de la Luz, por Jels Reepa, y esperamos tu participación aquí, en universoopi.com

“Para sufrir menos y disfrutar más, se requiere entender porque suceden los fenómenos del Universo y como nos afectan. La Filosofía Opi es una doctrina más, que pretende ayudar a encontrar caminos para lograrlo, creyendo en Dios, sin doctrina ni religión específica”