Universo Opi, El Cuento de la Cruz foto por Pixabay
Universo Opi, El Cuento de la Cruz foto por Pixabay

El cuento de La Cruz

Por Jels Reepa, basado en un cuento anónimo

Un alma que hablaba con Dios, le reclamaba que le parecía que se había ensañado con su persona, pues tenía una vida llena de complicaciones y no podía ser feliz. Continuamente le sucedían cosas terribles como muertes o enfermedades propias o de seres queridos, y no podía encontrar el amor en las personas que le interesaban, y aquellas que no le interesaban le molestaban continuamente. Carecía de muchas cosas que le hacían sentirse menos ante aquellos que sí las tenían, no lograba el reconocimiento porque todo lo hacía mal; Le reclamaba: ¿por qué me hiciste tan torpe?, ¿por qué no puedo triunfar en la vida? Todo mi núcleo de personas puede más que yo, eso me excluye y me hace sentir tristeza y depresión. Sé que a todos nos das una cruz para cargar, como ejemplificó nuestro hermano Jesucristo; pero la mía es demasiado pesada, no la puedo cargar. Tienes que ayudarme, ¡dame una cruz más ligera te lo ruego! Dios le contestó que cada persona en el mundo tiene diferentes cruces, con base en lo que cada quien tiene que aprender. Las lecciones no son las mismas para todos; hay quienes ya han superado ciertos aspectos, pero otros no, y la razón por la que todos pueden ver las pruebas de los demás, es porque el universo no nos esconde nada, tenemos la opción de aprender en cabeza ajena. Al ver lo malo que le pasa a una persona por sus malas decisiones, otro puede evitar hacer lo mismo y así evitar también el daño que esa persona se causó. Así mismo, quien sabe ver, podrá tener las instrucciones y guía de aquellos que han actuado correctamente, para poder ganar el pase a mejores dimensiones al salir de este planeta el día de su muerte. Todo depende de cada quien, cada uno forja su destino. El alma atormentada le pregunto: pero conozco a muchos que son buenas personas, no hacen daño y viven pobres y con problemas. Dios respondió que en este planeta, no existe un ser humano sin problemas; que la Tierra es un sitio para mejorarnos, y quien actúa bien, no tiene porque ser enseñado, y en consecuencia, no tiene porqué estar aquí. Así que todas esas personas buenas que sufren, lo hacen porque hay aspectos en sus vidas en los que todavía no han pasado el examen, saben algunas  cosas y en otras tienen que educarse. Sin enojarse ni dañar, deben descubrir el porqué de su sufrimiento, ahí está la clave de lo que deben aprender. O tal vez solo son seres que pongo en el mundo para ver como reaccionan otros al ver sus errores y carestías. Las pruebas de todos los habitantes del planeta están interconectadas; por eso el mal y el bien que haces te puede regresar. El alma le insistió en el cambio de su cruz y Dios finalmente aceptó y le dijo: ahí hay muchas cruces, pruébalas y cambia la tuya por la que gustes. El alma feliz corrió y empezó a cargar cruces pero todas pesaban mucho, finalmente encontró una muy ligera, ¡no lo podía creer! Y le dijo a Dios que ésa era la cruz que deseaba cargar mientras viviera.  Dios, con una sonrisa de amor y misericordia, simplemente le contesto que, ésa, era la cruz que estaba cargando.

Lo que buscamos en la vida

Las personas buscamos alcanzar los mejores niveles del universo, pensando que para ello hay que lograr en este mundo primero todo lo material. El error es pensar que el estatus, cultura, belleza, fama o reconocimiento, es lo que conduce al éxito. Pero analizando la historia del mundo, eso solo conduce a una vida más cómoda, que no libra de problemas ni sufrimientos; y no tiene nada que ver con el éxito real que debemos buscar: La riqueza espiritual. Quien tiene millones no necesariamente es un gran ser humano, pero quien es noble y bueno es un gran ser humano… aunque no tenga millones. Quien goza de gran poder económico no necesariamente es un ser querido por los demás. Pero quien tiene bases y principios morales, es justo y agradecido, siempre será querido, aún siendo pobre. Y si eso es en nuestro mundo “material” ¿imaginas en el universo? Lo ideal es que mientras seamos duales, lo material lo tengamos en suficiencia para estar cómodos, y lo espiritual lo aumentemos todo lo más que podamos. Pero los humanos hacemos exactamente lo contrario; buscamos lo espiritual solo lo mínimamente necesario, a veces no lo buscamos en absoluto y lo material lo buscamos a más no poder. Hay quienes matan por obtener riqueza, belleza, diversión u otras superficialidades, llegan a tener tanto que no tienen espacio para guardarlo. Mientras la riqueza espiritual se obtiene sin dañar a nadie; y aunque tengas cantidades infinitas, cabe toda en tu alma y corazón.

La sección “Historias”, busca ilustrar con historias reales o cuentos como el de La Cruz, que nuestras tristezas son muy “ligeras” en comparación con las de muchos seres que viven continuas calamidades; es decir, hasta que “cargamos” otras cruces, notamos que la nuestra en realidad, no pesa tanto.