La Boa y La Espada
por Jels Reepa, basado en una fábula anónima
Mira el video o lee la información, abajo podrás dejar tu punto de vista, que para nosotros es valioso; gracias.
Estaba una boa serpenteando por el bosque cuando de pronto vio una espada que pensó era la serpiente más rara que había visto jamás.
Larga y de un color metálico reluciente, estaba posada en la tierra como esperando a alguien de una manera militarmente rígida. Su cuerpo no presentaba la sinuosidad de la especie y lo que pensó era la cabeza, relumbraba con un diseño absolutamente fuera de serie. Los rubíes de la empuñadura los observaba como enormes ojos que la analizaban fijamente. Se sintió abrumada y sorprendida, pero no lo iba a demostrar; ante esa nueva especie tenía que actuar firme y decididamente. Pensaba:
-Si demuestro asombro o debilidad estoy perdida, en el mundo siempre debemos ser quienes demos la imagen de superioridad; y con toda nuestra capacidad tenemos que demostrar que nadie puede estar sobre nosotros, aunque tengamos la duda de no ser superiores al adversario. Intentó comunicarse con la dueña de esos enormes y fijos ojos rojos que sin parpadear parecían retarla, pero obviamente no obtuvo respuesta. La rodeó hasta lo que pensó que era la cola y su terminación en punta le llamó la atención.
-No tiene cascabel, ¿qué será?
Al acercarse más pasó demasiado cerca y se hirió la piel, provocándose un sangrado que consideró un ataque directo.
-¡Ah eres agresiva! especie rara e intolerante, ¿te sientes superior a mí, la temida boa constrictor? Te demostraré porque se me teme y considera peligrosa. Empezó a enroscarse en ella, cubriendo ambos filos con ese cuerpo que a tantas víctimas había estrangulado con sus poderosos músculos, segura que sería una más de sus presas.
Notó la dureza y rigidez de su oponente pero eso no la detuvo y siguió apretando fuertemente con la intención de aniquilar a quien consideraba su adversario. De pronto sintió que su cuerpo de dividía en varias partes.
-¿Qué pasa? ¡Me estoy desangrando! ¿qué me hiciste serpiente?
Rápidamente se separó de su imaginaria contrincante, herida de muerte al verse absolutamente débil y destruida.
Análisis:
La fábula nos ilustra muchas cosas bien sabidas. Primero, que nuestros actos son una consecuencia directa de lo que pensamos, y lo que pensamos se fabrica con los programas que cargamos en nuestro cerebro, y con las conclusiones que tenemos con base en lo que hemos vivido. La boa tenía programas como:
-Siempre debo demostrar ser superior
-Tengo que ser siempre la mejor y más admirada
-No permito la competencia
-Tengo la habilidad de destruir, estrujando con mi cuerpo
Además, su enorme prejuicio y complejo de superioridad, la orillaron a “inventar” un enemigo, y a imaginar que le había atacado, por lo que ella misma hirió su orgullo para tener la excusa de contraatacar. ¡Nadie le había hecho nada! No tenía porque estar molesta o enojada. Esto lo hizo a sabiendas de que es una especie poderosa entre las serpientes y su autoestima es alta, basada en resultados. Todas las especies animales (incluidos los humanos) atacamos cuando nos creemos seguros de vencer, lo que indica una gran falta de humildad ante los más débiles. Los más sabios solo atacan en defensa propia.
Tal vez el mayor mensaje sea que la boa descubrió, a la mala, que nuestra mejor arma, nuestro mayor talento, si lo usamos para el mal, se vuelven en nuestra contra y en lugar de sernos útiles, pueden destruirnos. Como dijo Cristo: Al buscar humillar, nos humillaremos.
Los humanos comunes cuando no tenemos el valor o madurez para reconocer nuestros errores, tenemos que inventar cuentos que apoyen las tonterías que hacemos. Fabricamos enemigos cuando pensamos que pueden ser superiores a nosotros e inventamos que nos atacan para poder responder el ataque. Los tontos piensan que eliminar al rival es vencerlo.
A nuestras mentes no entrenadas al éxito de verdad, no se les ocurre que capacitarnos en cuerpo, alma y mente, es lo único con lo que se vence de verdad. Destruir a quien consideramos un rival mejor, en lugar de reconocerlo, nos impide superarnos; y ya estancados, nos deja con dos opciones: o reconocemos que de momento nos vencen y mejoramos nuestros talentos, cosa que solo hacen los triunfadores. O nos la pasaremos destruyendo a quien puede más que nosotros; lo que cada perdedor en este mundo, hará por el resto de su vida. Lo irónico es que quienes destruyen para demostrar superioridad, lo hacen porqué buscan el reconocimiento de otros. Pero ésa es una de las formas más seguras de nunca lograr reconocimiento. ¿Cuántos asesinos, ladrones o corruptos conoces, que sean admirados por la gente inteligente? Todos les mienten porque saben que es la forma de tenerlos tranquilos y sacarles provecho, pero en el fondo, nadie los soporta.
Los perdedores, al querer eliminar a su enemigo imaginario la mayoría de las veces, solo aprietan más y más su cuerpo contra los dos filos de la espada. Terminando auto destruyéndose, y casi siempre sin el amor, dinero o reconocimiento que tanto anhelan.
